Sociedad del aprendizaje

Foto de Ian Burt vía Flickr

Desde los gobiernos, los poderes económicos, los grandes medios de comunicación... Desde arriba, han conseguido dividir la sociedad en individuos. Divide et impera. La vieja máxima del ejército romano convertida, de nuevo, en realidad.

Es una de las conclusiones a las que llega Owen Jones en su bestseller Chavs (2012). Jones analiza las consecuencias que tiene esta nueva realidad para las relaciones laborales, económicas y sociales. La educación tampoco es ajena a esta influencia... ¿Cuáles son las implicaciones pedagógicas de una hipotética fractura de los nexos que unen a las personas en la sociedad? El siguiente cuento puede ayudar a encontrar respuestas.

Hace mucho, en una comarca agrícola tenía lugar un concurso que premiaba al pueblo que presentaba el mejor grano de la temporada de cosecha.

Desde hacía varios años venía ganando el mismo agricultor, lo que despertó gran recelo entre el resto de participantes, que empezaron a rumorear que el maíz ganador no era propio de la comarca, sino traído de tierras lejanas. Tanta fuerza alcanzó el bulo, que el jurado del concurso hizo comparecer al agricultor aludido. Ante la estupefacción de los presentes, el campesino dijo que estaba dispuesto a compartir la estrategia que usaba cada año para ganar:

—Mi único secreto es que pongo mucho cuidado en mi trabajo y no descuido el campo ni un solo día. Aunque creo que eso lo hacemos todos. Lo que convierte a mi maíz en especial es que comparto la mejor semilla con todos los vecinos del pueblo, en vez de competir con ellos como el resto de participantes.

El presidente del jurado, intrigado, dedujo que ciertamente había un secreto, pero todavía no acertaba descifrarlo. Así que formuló la pregunta que muchos se hacían:

—¿Por qué comparte su mejor semilla con los demás?

—Verá usted, señor, —dijo el agricultor— el viento lleva el polen del maíz maduro de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de baja calidad, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad de mis mazorcas. Si quiero obtener un buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga.


José Antonio Marina plantea en su último libro, Despertad al diplodocus (2015), que uno de los factores clave para la mejora de la calidad educativa es la denominada "Sociedad del aprendizaje". Como en el cuento, las sociedades que se involucran (o que "conspiran" en palabras de Marina) de forma decidida y coordinada para EDUCAR lograrán repercusiones sobre el BIEN COMÚN. Actuar como individuos aislados en un mundo como el nuestro, hiperconectado, es la mejor forma de desperdiciar el esfuerzo. No queda otra que trabajar como un gran EQUIPO (formado esencialmente por gente "de abajo") en favor de la conspiración pedagógica.

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