Propósito pedagógico de año nuevo

Foto de Manuel Quiroga vía Flickr

Y después del año olímpico llega 2017. Otra carrera de fondo, una lucha por sacar lo mejor de cada uno… No puedo evitar verlo todo con las gafas de Río. ¿Te has fijado en los abnegados entrenadores? Siempre detrás de cada deportista. Comparten sueños, esfuerzos, triunfos y fracasos. Crean lazos afectivos que van más allá de la relación profesional… Si eres docente ya habrás detectado el paralelismo con nuestra profesión.

Estos juegos han sido históricos por muchos motivos. Voy a traer a este post uno en concreto: el adiós de Michael Phelps. Leyendo su biografía, resulta increíble que el Tiburón de Baltimore le tuviera miedo al agua, pero así era. Lo superó, evidentemente, y no fue el único obstáculo. Diagnosticado de hiperactividad, también sufrió el fracaso escolar. A pesar de todo, ganó su primer campeonato a los 10 años. Con 15 participó en Sidney 2000 consiguiendo un diploma olímpico. Desde entonces su carrera fue meteórica hasta que, hace ahora dos años, el alcohol se cruzara en su camino. Perdió la forma, la concentración, incluso la novia… «Está acabado», sentenció la opinión pública. Contra todo pronóstico, Phelps se repuso a tiempo para llegar a Río y lograr seis medallas.

MAKTUB es una palabra de origen árabe que podría traducirse como «todo está escrito». Los docentes del joven Michael, a tenor de sus calificaciones, advirtieron a su madre: «No esperes demasiado, siempre será un chico mediocre». Es posible que muchos periodistas lo consideraran acabado cuando cayó en la adicción. «Maktub», dijeron. Una palabra desconocida para Bob Bowman. Es el entrenador del Tiburón. Lo es desde que empezó a nadar con 10 años, y lo ha sido en los buenos y en los malos momentos, hasta su retirada.

Un buen propósito para este año que empieza podría ser aprender del ejemplo Bowman: no hay nada escrito. Un fracaso no significa más que una nueva oportunidad de aprender, de superarse, de disfrutar más del éxito cuando llegue. Ningún alumno está predestinado. El futuro se construye en el día a día… con la ayuda de gente como Bowman, cuya huella trasluce en esta frase de Phelps, ideal para presidir una clase: 


«No puedes ponerte un límite. 
Cuanto más sueñas, más lejos llegas»

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